y por el muro, con la mosquita muerta:
M. Victoria Atencia: NAUFRAGIO
Como arreciaban más las olas, y la casa
seguía en su costumbre sin aviso,
asomé a la terraza mi aprensión, y era cierto:
ya no veía el faro y perdíamos pie
e íbamos zozobrando aguas abajo, brea
y sal abajo y por la casa adentro.
Caída en el turbión, entorné las cortinas
por no alarmar innecesariamente.
4 comentarios:
Casi, casi primavera...
Me gusta la última foto, ¿está luchando una araña contra una mosca, verdad?
¡Un beso!
Contesto como anónima después de que mi propia cuenta me retira la palabra y es inútil intentarlo más:
Beíta: pues exactamente la mini araña se había cargado a la mosca tamaño normal y se la llevaba, muro arriba, a algún lugar con más intimidad. Yo, siempre con las arañas.
Saludos
Amparo
Qué iría a hacerle allí?
Precioso ese instante de tu cerezo. Y el poema también: intenso.
Que tengas una buena semana.
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